El reto: la firma Cosign garantiza el origen de una imagen, no que funcione. Una imagen firmada pero defectuosa supera el gate, se despliega, y la web cae. El sistema debe darse cuenta y revertir sin intervención a la última versión sana conocida.
Cada desenlace —despliegue correcto, firma rechazada, error, rollback— queda anotado como un evento JSON en un registro que solo crece. Si el propio rollback fallara, el sistema lo registra y reclama intervención manual: es el único caso en que no hay más a qué volver.
La validación fue una prueba real sobre producción: una imagen firmada pero sin servidor HTTP superó el gate y se desplegó. El health-check falló tres veces, el sistema recuperó el digest anterior del registro, lo redesplegó y verificó la web de nuevo — en segundos y sin intervención. El evento registró ambos digests: el que falló y el que restauró el servicio.